Luego de este año nuevo, deseamos recordar un deseo navideño de Robert Green Ingersoll, escrito un siglo atrás. ¡¡Un sueño que aún tiene que cumplirse!! Racionalista Internacional le desea a todos sus amigos un muy Feliz Año Nuevo. - Sanal Edamaruku, Presidente LO QUE QUIERO PARA NAVIDAD Ingersoll
Si tuviera el poder de producir exactamente lo que quiero para la próxima navidad, haría que todos los reyes y emperadores abdicaran y dejaran que la gente se gobernara a sí misma. Haría que todos los nobles dejaran sus títulos y le devolvieran la tierra a la gente. Haría que el Papa dejara su tiara, se quitara sus vestimentas sagradas, y admitiera que él no actúa a nombre de Dios -- no es infalible-- sino que es sólo un Italiano ordinario. Haría que todos los cardenales, arzobispos, obispos, sacerdotes y clérigos admitieran que no saben nada de teología, nada acerca del cielo o del infierno, nada acerca del destino de la raza humana, nada acerca de demonios o fantasmas, dioses o ángeles. Haría que todos sus "rebaños" pensaran por sí mismos, para que fueran hombres con hombría y mujeres con feminidad, y que hicieran todo lo que estuviera en su poder para incrementar la suma de la felicidad humana. Haría que todos los profesores de las universidades y los docentes de cualquier tipo de escuela, incluyendo las escuelas dominicales, acordaran enseñar sólo lo que supieran y que no afirmaran engañosamente sus conjeturas como si fueran verdades demostradas. Me gustaría ver todos los políticos convertidos en estadistas, -- en hombres que desean hacer grande y libre a su país,-- en hombres que se preocupen más por el bienestar público que por la ganancia privada -- hombres que deseen ser útiles. Me gustaría ver a todos los editores de periódicos y revistas acordando imprimir la verdad y sólo la verdad, evadir la difamación y la tergiversación, y dejar en paz los asuntos privados de las personas. Me gustaría ver abolidas tanto la borrachera, como su prohibición. Me gustaría ver erradicados los castigos corporales en cada casa, en cada escuela, en cada asilo, reformatorio y prisión. La crueldad endurece y degrada, la amabilidad reforma y ennoblece. Me gustaría ver unidos a los millonarios y que formaran un fondo para el bien público. Me gustaría ver una división justa de los beneficios entre el capital y la labor, de tal forma que el obrero pudiera ahorrar lo suficiente para traer un poco de sus veranos a los inviernos de sus vidas. Me gustaría ver una corte internacional establecida, en la cual resolver disputas entre naciones, de tal forma que los ejércitos pudieran disolverse y que los grandes navíos se dejaran oxidar y degradar en una paz perfecta. Me gustaría ver libre a todo el mundo -- libre de la injusticia -- libre de la superstición. Esto bastará para la próxima navidad. La siguiente navidad podría querer más. (The Arena, Boston, December,1897)
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