El Islam y la Mujer El Dr. Younus Shaikh, racionalista pakistaní y fundador y presidente de la organización Racionalista de Pakistán, "La Ilustración", quien alguna vez fuera sentenciado a muerte por blasfemia en Pakistán, escribe sobre el Islam y la mujer.
Antes del advenimiento del Islam, las mujeres árabes paganas generalmente disfrutaban un estatus respetable en la sociedad; muchas de ellas, incluyendo a Khadija - la primera esposa del profeta del Islam, tenían el derecho de emprender negocios y escoger o rechazar sus esposos en una forma matrilineal; tomaban parte en la mayoría de las actividades de la guerra o de la paz, incluyendo la adoración pública. En el paganismo árabe orientado a las mujeres, las diosas tenían un estatus especial; en la Meca, la diosa femenina Al-Uzza; en Taif, la diosa Al-Lat, y en Medina, la diosa Manat, fueron las deidades más populares, y sus estatuas eran más reverenciadas mientras que la estatua del estricto Alá eran casi despreciadas. La poesía pagana árabe estaba dedicada principalmente a la belleza y la gracia de sus mujeres, y la gloria de sus valores tribales en la paz y en la guerra. Y sólo prevalecía en una tribu predadora de la Meca la maligna costumbre de enterrar vivas a las hijas. Era altamente inusitado que un hombre de la sociedad árabe preislámica tuviera más de una mujer en su casa; y es bastante seguro que la poligamia fue introducida y fomentada por el profeta después de la revelación del Islam. Las mujeres eran para producir el mayor número posible de musulmanes. Esto resultó al final en la degradación del estatus de la mujer casada en la sociedad islámica. Por doquier las costumbres árabes preislámicas permitían muchas formas suaves de matrimonio en la tradición matrilineal y matrilocal, que le daban libertad y decisión a la mujer como un ser humano completo; sin embargo, las reglas artificiales del nikah Islámico redujeron el matrimonio a una simple esclavitud sexual y social. El profeta del Islam, antes de ser profeta, se opuso al enterramiento de las hijas vivas recién nacidas; estaba ansioso por trabajar por una mujer y eligió de buena gana casarse con una mujer divorciada. El Islam primitivo continuó con la mayoría de las tradiciones preislámicas; no había hijabs o velos para las mujeres de Medina; y en una fecha tardía, sólo las nueve esposas de profetas estaban restringidas en sus relaciones comerciales ya que los hogares estaban constantemente llenos de visitantes. Sin embargo, las esclavas sexuales de los profetas no tenían restricciones de ese estilo. De hecho, el velo semitransparente de media cara (hijab) era realmente una costumbre muy antigua que se originó en los tiempos asirios, un símbolo de estatus y una marca de distinción social para la mujer libre.. La mujer árabe pagana preislámica de las ciudades, a menudo llevaba el acostumbrado velo semitransparente de media cara, pero las mujeres tribales nunca lo llevaron. Más tarde, el Islam agregó medidas para "la preservación de la modestia para la mujer" -como bajar sus ojos en público, ocultar sus pechos y la joyería, y cosas similares. Sin embargo, estas restricciones fueron extendidas posteriormente por los seguidores del profeta mucho más lejos de sus intensiones originales, como están expresadas en el Korán, y permanecieron más o menos como una fijación permanente de la vida musulmana desde ese entonces. Sin embargo y posteriormente, la inseguridad del Islam primitivo se agregó a la exclusión de la mujer, y 100 años después, durante el reinado de Abbasid Calif Harun ur Rashid, las mujeres se convirtieron exclusivamente en juguetes sexuales y máquinas de reproducción; y como mujeres casadas eran sólo sirvientas -simplemente apéndices sociales de los hombres. Más aún, como esclavas sexuales, las mujeres se podían comprar y vender libremente en mercados abiertos de todos los países islámicos, y se podían hipotecar, rentar, o prestar como regalos a los amigos. El mismísimo profeta prestó esclavas sexuales a sus favoritos. No había límite al número de esclavas que uno podía poseer; uno de los compañeros del profeta Hazrat Zubair Ibn ul Arvan, por ejemplo, tenía 1000 esclavos y 1000 esclavas sexuales. El Islam tomó a la mujer como la tierra para el hombre donde depositaría sus semillas. El profeta mismo tomó parte o guió casi 100 guerras o ataques de pillaje. Después de él, sus seguidores continuaron la ofensa. Los fieros beduinos tribales islámicos con siglos de experiencia en la guerra tribal cruel y sanguinaria probaron ser las tropas de asalto ideales del Islam. Después de Irak, Siria cayó bajo el Imperio Islámico en el 634 EC. Sin importar rendiciones, se llevaron a cabo grandes masacres en muchos sitios; miles de hombres eran asesinados y las mujeres y niños eran vendidos como esclavos; los monasterios eran saqueados, los monjes y pueblerinos eran liquidados y las monjas, violadas. Después de la conquista de Egipto, muchos de sus pueblos fueron pasados por la espada y su población total fue erradicada. Grandes masacres también ocurrieron en Chipre y Norte de África. La provincia romana de Irak, la provincia siria de Irán, y el Irán ya conquistado produjo centenares de miles de esclavos, de esclavas sexuales, y vastas tierras fértiles de estos otrotra poderosos y civilizados países, donde la mujer había sido tenida en gran respeto, por ejemplo, el Irak maniqueo, el Egipto faraónico, y las civilizaciones del Norte de África. Como en Egipto e Irán, dondequiera que las armadas beduinas islámicas conquistadoras fueran, destruían las culturas de las civilizaciones locales e imponían su medievalismo tribal islámico asesinando inmisericordemente a los hombres y degradando a las mujeres a esclavitud sexual perpetua. En pocas palabras, los bárbaros y beduinos tribales islámicos hicieron a las civilizaciones superiores que la rodeaban lo mismo que hicieron los bárbaros romanos a los altamente civilizados griegos de la antigüedad. Mientras tanto, los beduinos islámicos continuaron sus asaltos y secuestraron mujeres europeas para los mercados islámicos de esclavas durante todos estos siglos Islámicos. La conquista de Siria forzó a la conversión de miles de sacerdotes cristianos al Islam, quienes cambiaron su religión pero no su profesión: se convirtieron en los férreos Mullahs Islámicos misóginos y no sólo continuaron su magia y rituales religiosos sino que también continuaron el medievalismo esencialmente cristiano, bajo el Islam. En resumen, como resultado de estas conquistas, destrucciones e imposición del medievalismo tribal islámico, las sociedades bajo el Imperio Islámico fueron más allá que ninguna otra en su exclusión total de la mujer del poder político y la influencia social. La legislación islámica fue mucho más allá de cualquier cosa que el profeta hubiera soñado originalmente en su religiosidad tribal al robarle a las mujeres su lugar justo en la sociedad y en cuestiones de herencia. Donde el Korán le daba a la mujer el derecho de heredar, los mullahs islámicos inventaron la institución legalizada del Waqf -la base religiosa para excluir a las hijas y sus descendientes de la herencia. Aunque el Korán le da a la mujer el derecho de heredar, ella continua siendo una menor; usualmente sin educación y necesitando un guardián que puede ser el padre, el esposo, o incluso el hijo. De hecho, el estado de la mujer en el Islam está teóricamente exaltado, pero en la práctica es totalmente deplorable. La multiplicación del número de harems (los sitios de residencia para las esclavas sexuales), institucionalizada finalmente bajo el Califa Al-Walid II, enfatizó la degradación inevitable de la feminidad bajo el Islam. Harun ur Rashid, el Califa Islámico (gobernante) tenía 2000 esclavas sexuales; el Califa Mutwakkal tenía 4000 de ellas; y cada mullah, oficial o soldado del estado Islámico tenía algunos esclavos y esclavas sexuales que pertenecían a las naciones civilizadas conquistadas. Al impedírseles aprender, experimentar o pensar por ellas mismas, no es de extrañarse que difícilmente haya unas pocas mujeres sobresalientes en 1600 años de historia islámica, y aquéllas que por azar o por la fuerza de las costumbres preislámicas antiguas, llegaran a la luz o a los pasillos del poder, eran eliminadas tarde o temprano según las órdenes de algunos mullahs islámicos piadosos y religiosos... de hecho, el antifeminismo violento del Islam ha sido tan nefasto como la quema cristiana de cientos de miles de mujeres europeas por brujería en los siglos XV, XVI y XVII. Los instrumentos de odio hacia la mujer que poseía el Imperio Islámico, los mullahs y los Califas, continuaron promoviendo la degradación de la mujer bajo el sórdido código legal islámico de la Sharia, el sello final sobre el sometimiento total del elemento femenino. La historia moderna del Islam es simplemente la continuación del medievalismo tribal Islámico, sólo es moderna la tecnología, la fraseología y la fachada. (Continuará) (Traductor: Hernán Toro) Los suscriptores del Boletín Racionalista Internacional pueden imprimir, publicar, reenviar, o reproducir artículos y reportes de él, reconociendo la fuente, Boletín Racionalista Internacional # 134.
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