RACIONALISTA INTERNACIONAL

Boletín # 181 (8 de julio de 2009)

Sitio Web: http://www.rationalistinternational.net

EN ESTA EDICIÓN

 

Veto a la burkha, Francia y Sarkozy

Prohibir, o no prohibir?

Sanal Edamaruku

Viuda Afgana en Kabul, noviembre de 2001, United Nations World Food Program (AP Photo/Laura Rauch)
Viuda Afgana en Kabul, noviembre de 2001,
United Nations World Food Program (AP Photo/Laura Rauch)

El gobierno francés quiere prohibir la burkha, la túnica islámica de cuerpo completo que cubre a las mujeres de arriba abajo y que les permite ver únicamente a través de una malla de tela. "En nuestro país, no podemos aceptar que las mujeres sean unas prisioneras detrás de una malla, separadas de toda vida social, privadas de toda identidad", dijo el presidente Nicolas Sarkozy en una sesión conjunta de ambos parlamentos en el Castillo de Versalles, quien recibió un prolongado aplauso. "La burkha no es un signo religioso, es un signo de servitud, un signo de degradación - lo digo solemnemente", declaró. "No es bienvenida en el territorio de la República Francesa.

El secularismo no es solamente un pilar de la Constitución Francesa; es la esencia de la civilización moderna y tiene que ser defendida en contra de todos los intentos religiosos por deshacer sus logros históricos. Defendiendo su identidad secular, Francia ha sido siempre un modelo alentador por parte de la libertad y el progreso. Pero, ¿puede una estado democrático simplemente prohibir ciertas vestimentas porque son un signo de servitud, religioso o de cualquier otra índole? ¿Qué hay de las mujeres que insisten en que es su elección esconder sus caras y cuerpos en dicha vestimenta? ¿No deberían de tener el derecho para hacerlo? ¿Bajo que argumentos pueden ser detenidas?

Es un caso diferente que lo que ocurrió en 2004, cuando Francia prohibió el hijab y otros símbolos religiosos de las escuelas del Estado. El concepto de escuelas como protectorados, en donde todos los niños son iguales y no pueden ser tocados por las garras del poder político, religioso o familiar; es una de las mejores garantías de una sociedad libre. Y un uniforme "secular", desprovisto de cualquier símbolo religioso, puede crear un clima que aliente a las jóvenes mentes a formar sus propias convicciones y a encontrar su camino en la vida.

Pero las señoritas con burkha son adultos responsables, ciudadanas francesas o visitantes, quienes disfrutan libertad individual y autodeterminación. Esto incluye el derecho de renunciar a su libertad. Y si ellas eligiesen una vestimenta que simula una celda portátil... que así sea.

Es muy posible que ellas defiendan la burkha no solamente por un miedo no reconocido hacia la familia y de la presión social de que ellas podrían albergar un suspiro de alivio si la autoridad del estado francés venciera a la autoridad islámica familiar y las pusiera en libertad. También podría haber otros motivos, que pudieran no ser entendidos o aceptados por muchos de nosotros.

Usar una burkha no es una declaración de moda. Es una sumisión a un código de vestido. Violarlo podría causar malestar, e incluso pánico. Esto podrá no ser realista en Francia, en donde no hay policía moral talibanesa que los puede acosarlas, pero el miedo a romper el tabú sociocultural puede estar tan enraizado que sobrevive el cambio de contexto cultural. En muchas sociedades estar desnudo en público es el tabú más poderoso. Desfilar desnudo es una de las torturas más severas. Muchas personas no son capaces de superar sus inhibiciones y entrar a un baño sauna aunque la desnudez sea aceptada aquí y no suponga peligro alguno. Para algunas mujeres que nunca han mostrado su rostro durante su vida adulta, debe ser igualmente difícil quitarse el velo. En tales casos, el amistoso apoyo puede de ayudar más que una orden de quitarse la ropa.

Si la intención de Sarkozy es ayudar a esas mujeres a liberarse - suponiendo que ellas quisieran recibir ayuda - habrían mejores métodos que la prohibición. La consulta discreta, una línea telefónica de ayuda, ayuda financiera, casas de seguridad, educación y asistencia para encontrar trabajos. Tal oferta debería de hacerse a todas las demás personas, hombres o mujeres, que necesitaran una mano amiga para liberarse de sus prisiones internas.

Pero también hay otra cara de este asunto. Estas momias sin rostro preocupan a muchos ciudadanos sobre lo triste, cruel o quizás los secretos peligrosos que guardan las siniestras ropas. Es un encuentro tenebroso, no sólo por la amenaza terrorista. Para otros es ofensivo el ser forzados a presenciar la degradación de un ser humano debajo de un bulto de ropas negras sin rostro. Es como encontrarse a humanos convertidos en esclavos o portando correas para perros; sumamente perturbador, una ofensa en contra de la civilidad, decencia pública y la moral. Si no tuvieran el apoyo de las instituciones religiosas o de sus tradiciones, las víctimas que luchan contra sus cadenas corren el riesgo de ser etiquetadas como enfermos mentales.

Extrañamente, la más familiar visión de monjas cristianas arropadas con sus hábitos, con equipo de ejecución alrededor de sus cuellos, no molesta mucho al público. Si Sarkozy pudiera tener una visión imparcial, ellas serían las siguientes candidatas de un veto. Sobre el libre albeldrio, muchas monjas no están en mejor posición que las hermanas burkha. Ellas eran unas desafortunadas menores de edad cuando fueron puestas bajo un velo, sin boleto de regreso. Desafortunadamente, la imparcialidad de Sarkozy no está fuera de toda duda. "Soy de cultura católica, tradición católica, fé católica..." declara en su libro "La República, las religiones y la esperanza". Como católico posiblemente rece a la Virgen María, quien en todas sus representaciones tradicionales se muestra cubierta por un velo. Y si decidiera visitar al Papa acompañado por Carla Bruni, ella tendría que hacer honor al protocolo vaticano que demanda que las Primeras Damas estén vestidas de negro y con velo. Recientemente Camila, la esposa del Príncipe Carlos tuvo qu hacerlo. El activismo "secular" radical pasa por alto a religión que no es muy convincente y que bajo ciertas circunstancias puede incluso invitar al comunalismo - un mensaje peligroso.

Desde el punto de visto político, las burkhas son como banderas simbolizando el triunfo del fundamentalismo islámico: una ofensa severa y una señal provocativa en cualquier sociedad secular. Si no tratas de reducirlas, se podrían multimplicar y producir mártires. China no tuvo mucho éxito con la supresión de Falung Gong, porque el movimiento emergió como un símbolo de resistencia y se convertió en el catalista de una severa agitación. Mustafa Kemal Ataturk, el padre de la moderna y secular Turquía, hizo una campaña vigorosa contra la burkha, pero no la prohibió cuando implementó sus amplias reformas políticas, sociales y culturales en el espíritu de la iluminación. Estableció laicidad y equidad de hombres y mujeres en la joven república creando entusiasmo, orgullo y esperanza. En un movimiento similar, Francia en una ocasión doblegó la influencia de la todopoderosa Iglesia Católica y Romana y logró establecer una sociedad laica. Ahora trata de defender su identidad secular en contra de las nuevas olas del mundialmente creciente fundamentalismo islámico.

Pero, ¿es el veto de la burkha realmente la mejor defensa? El fundamentalismo islámico y sus burkhas son una pequeña minoría entre los 5 millones de inmigrantes musulmanes a Francia. Si el gobierno francés decide tomar medidas duras en contra de ellas, el daño causado a la sociedad democrática y los valores de libertad individual y autodeterminación podrían superar los beneficios. Quitar de la vista pública las molestas imágenes de quienes por voluntad propia son víctimas de la supresión religiosa, no resuelve el problema; lo empuja hacia la obscuridad y lo pone fuera de control. La educación púbilca y la oferta de apoyo para aquéllos que quieren liberarse sería mucho mejor solución en cualquier respecto.

 

El manto de Turín: Hecho a la imagn del creador - Leonardo da Vinci

Manto de Turín
Manto de Turín

El misterioso manto de Turín, que por siglos se creyó que era la mortaja de Jesús el crucificado, y que llevaba la impresión de su cara después de haber sido cubierto con ella, posiblemente haya sido creada por Leonardo da Vinci usando su propia cara. Un revelador estudio por Lillian Schartz de la escuela de Artes Visuales en Nueva York, demuestra con escaneos computarizados que la cara del manto tiene exactamente las mismas dimensiones que las de da Vinci. El artista del renacimiento pudo haber creado el "artefacto" utilizando técnicas pioneras de fotografía y escultura utilizando su propia cabeza.

Ya en 1988, pruebas de carbon demostraron que el manto es demasiado joven para ser auténtico. Podría ser originario, como sea, en la era de da Vinci. Se había sospechado desde hace mucho que Leonardo fuese su creador. Pero pareciera que ahora hay prueba de ello.

En su libro "El manto de Turín: cómo Leonardo da Vinci engaño a la Historia", Oliver Prince y Lynn Picknet propuso desde 1994 que la famosa impresión de la cara había sido creada utilizando técnicas fotográficas avanzadas. Da Vinci era familiar con los principios de fotografía (los cuales eran conocidos antes de las primeras fotografías hechas en los 1820) y solía hacer experimentos con la cámara obscura. La imagen del manto parece haber sido creada al aplicarle a la tela químicos sensibles a la luz, utilizándola como película para proyectar la cara como un negativo. Experimentos con ésta técnica han producido impresiones faciales muy similares a la reliquia. Ahora los escaneos por computadora proveen el eslabón perdido hacia Leonardo. El manto podría ser otro "código da Vinci", creado para inmortalizar la cara del pintor.

Se ha encontrado otro eslabón. Estudios hechos por Oliver Prince establecen que la cara del manto concuerda con las proporciones de la cara de Jesús en la pintura Creator Mundi de da Vinci. No hay contradicción en que ambas teorías como Creator Mundi haya sido pintada utilizando la fórmula de las proporciones de la cara de da Vinci. Lo mismo aplica para la famosa Mona Lisa, como Lillian Schwartz demostró ya en los 1980.

 

Turkía le dice adiós a un ícono secular

Prof. Dr. Turkan Saylan
Prof. Dr. Turkan Saylan

Turkan Saylan, famosa secularista y campeona de los derechos de las mujeres, quien cambió la vide de miles de niñas pobres en la Turquía rural apoyando su educación, murió el 18 de mayo a la edad de 74. Su funeral en Estambul fue atendido por miles de personas de todos los ámbitos y niveles de vida, muchas de ellas eran mujeres que estuvieron de luto por su madre y benefactora. "Tu, mi querida hija, deja de preguntarte '¿por qué nací niña?' y pon la mira en ser lo mejor que puedes ser", decían las cartas de Saylan dirigidas a las niñas de Turquía que fueron leídas en su funeral. Ella las había escrito poco antes de morir en un libro que aun no ha sido publicado.

Turkan Saylan era dermatóloga, profesora en la Universidad de Estambul y consultora WHO, y hacía campaña en contra la lepra. Ella fundó la Asociación Turca de Alivio de la Lepra, y un miembro fundador de la Unión Internacional de Lepra. En 1986, recibió el Reconocimiento Internacional Gandhi por su trabajo en el campo. En 1989, fundó una caridad con el nombre de Cagdas Yasam Destekleme Dernegi (CYDD; una asociación de ayuda a la vida contemporánea) y se dedicó a la educación de niños pobres. Desde entonces, la organización proporcionó la educación a cerca de 58,000 niños, la mayoría siendo niñas, otorgando facilidades y becas. Aysel Celikel, ex-ministro de justicia y mano derecha de la profesora Saylan, triunfarán con su organización.

19 May de 2009, dolientes en Sisli, Estanbul
19 May de 2009, dolientes en Sisli, Estanbul

Saylan sufría desde hace 19 años de cancer de seno - mientras tanto realizaba su incansable trabajo por la educación de los pobres. Al final del último año, su condición médica empeoró dramáticamente. Gran parte de sus últimos cinco meses de vida, los pasó en un hospital como paciente de quimioterapia. Lo que pudo debilitarla más durante este tiempo, como sea, fue el brutal hostigamiento por parte de la Justicia Islámica del gobierno en el poder y el partido de desarrollo. Un montón de absurdas acusaciones acerca de que ella era una conspiradora planeando un golpe militar en contra del gobierno. En la segunda semana de abril, cuando sus doctores le permitieron pasar una semana en casa, el campamento del ala derecha ocupó esa oportunidad para atestarle un golpe mortal. Justo esa semana, la policía entró a su casa y a sus oficinas y la doctora Saylan, frágil y enferma a punto de muerte, indefensa tuvo que presenciar cómo confiscaban y destruían sus documentos personales y profesionales. Sus colegas fueron puestos también bajo vigilancia, 17 oficinas del CYDD fueron allanadas y los documentos de becas de más de 500 niñas se esfumaron, quienes ahora no podrán obtener apoyo financiero. En los estatutos en el sitio de CYDD www.cydd.org.tr , la doctora Saylan insistía que la organización no apoyaba ni un golpe de estado, ni a la ley islámica, pero a los ideales seculares de padre fundador de Turquía Mustafa Kemal Ataturk. Ella clarificó su posición nuevamente en una entrevista de televisión en vivo y acusó al gobierno de la injusticia perpetrada en contra de ella y su organización. El público quedó atónito e iracundo.

La furia en contra del gobierno y de beneplácito empático al secularismo resonó durante el funeral de Turkan Saylan, haciéndo todo un suceso político. Además de la gratitud y respeto mostrados hacia ella como doctora combatiendo la lepra y como educadora luchando en contra de la pobreza y la inequidad de género, ella fué reconocida como un ícono secular de resistencia en contra del encarnizado fundamentalismo islámico. "Si sus actividades fueron consideradas como apoyo a "un golpe", ¡entonces todos nosotros somos "golpistas"!, dijo Aysel Celikel bajo un estruenduso aplaudo. "¡Turquía es secular y se mantendrá secular!" la gente cantaba en las calles. El ejército mandó una corona con la leyenda "Todos somos soldados de Ataturk", y la bandera nacional cubrió su ataúd. El gobierno no se atrevió a mandar a ningún representante y se mantuvo en silencio.


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